sábado, 30 de abril de 2016

Psicofonías Noche de las Brujas - Monasterio de Obona



Álbum Fotos Noche de Walpurgis + Psicofonías + Programas Podcast
¡Solo si quieres pasar un buen rato de miedo!

Acompáñanos en Noche de Mitos en esta noche especial de WALPURGIS, LA NOCHE DE LAS BRUJAS del 2016. Una de las noches del año en que los espíritus pueden caminar entre los vivos.
Noche de Aquelarres, de reuniones de brujas, de desgracias... es, según cuentan, el cumpleaños de Satanás. Aprovecharemos para pasar la noche, hasta el amanecer, en el olvidado monasterio de Santa María la Real de Obona. Un lugar mágico cargado de leyendas, en cuyo patio exterior ocurren multitud de fenómenos extraños desde hace siglos. Lo conocerás y vivirás, escucharás sus sonidos y su naturaleza. Mientras corre la noche, contaremos leyendas, mitos y debatiremos no solo sobre el lugar especial, sino que llevaremos a cabo multitud de pruebas que pondrán al límite a los invitados, mientras grabamos también un meticuloso documental. Pruebas de miedo y sugestión, controladas por infrarrojo, solamente. Los elegidos se dispondrán durante un periodo de tiempo, conectados a un amplificador de sonido y en total oscuridad, a experimentar
solo con sus sentidos, sin luz.





FOTOGRAFÍAS INFRARROJAS Y PSICOFONÍAS PRESENTADAS:
Pincha para examinar... si ves algo raro... escríbenos, ¡¡no lo dudes!!

¡haremos un vídeo especial con tu colaboración!





















Alejandro Abad, David Madrazo y Yolanda Peón


ENLACES PROGRAMAS:




martes, 19 de abril de 2016

Análisis fotografías paranormales - Ovni en Deva - análisis y comparativa con Helimer del Cantábrico (Vídeo)

Uno de nuestros amigos miteros nos ha enviado una fotografía solicitando nuestro análisis.
Se trata de un extraño objeto que aparece al fondo de una fotografía tomada en el año 2010 en el monte Deva, en Gijón. Se trata de un Ovni, hasta que se demuestre lo contrario. El objetivo en este vídeo es acercarnos a la verdad, o a las hipótesis disponibles. Una de ellas, una duda de Iván, es si puede tratarse del Helimer, el helicóptero de Salvamento Marítimo del Cantábrico. Pues contactamos con Eduardo, nuestro amigo experto en aeronaútica y que ha realizado más de 183 trabajos de rescate dentro de la Cruz Roja para conocer más sobre esta situación. Nos ha cedido extractos de vídeos del helicóptero así como fotografías. Todo un lujo para elaborar un análisis escrupuloso de esta fotografía ovni tomada en Asturias. Les dejamos con el vídeo. Recuerden que si quieren enviarnos sus fotos paranormales para analizarlas pueden hacerlo enviando un mail a nochedemitos@gmail.com


https://www.youtube.com/watch?v=_97R4jALK9A

domingo, 10 de abril de 2016

Rastreador de Mitos: El incidente del paso Dyatlov.

El Rastreador de Mitos: El incidente del Paso Dyatlov

Rastreador de Mitos: El incidente del Paso Dyatlov

Amanecía en los montes Urales. Era lunes, 2 de febrero del año 1959. El sol salía débilmente por detrás de los impresionantes picos, iluminando una de las cadenas montañosas más antiguas del mundo. La nieve, el paisaje, el silencio, la inmensidad, hacían de ese momento un instante casi mágico, de recogimiento, ante la belleza polar de aquella región tan remota. El viento frío movía suavemente las ramas de los árboles, sobre todo pinos y abetos, tan característicos de aquellas zonas árticas. Y ese mismo viento, como en una caricia de compasión ante la vida perdida, agitaba suavemente el cabello de un cuerpo que se encontraba tendido en el suelo, a medio camino entre un bosquecillo y una  enorme lona que pocas horas antes había sido una tienda de campaña. A su lado había dos cuerpos más, encogidos intentando protegerse del frio que les llevó a dormirse para no despertar más. A medida que el sol salía, la escena se volvía más dantesca. A los pies del uno de los primeros árboles del bosquecillo, dos cuerpos mas. Y en un pequeño barranco, a escasos metros de allí, los cuatro que faltaban, y a los que más tardarían en encontrar. Nueve jóvenes entre 21 y 37 años yacían en aquel paisaje de cuento. Muchos con un gesto de horror eterno en sus caras. Medio desnudos, algunos con las manos desolladas, otros, con heridas que aun hoy no tienen explicación.  Y es que aún hoy, 57 años después, nadie sabe explicar qué paso en aquel lugar, que desde entonces empezó a llamarse Paso Dyatlov, en honor a aquella  trágica expedición.


25 de enero de 1959. Diez amigos llegan a Vizhai, ultimo pueblo antes de los picos más conocidos de los Urales, y de donde salen casi todas las expediciones que se adentran en aquellas remotas latitudes. Iban contentos, no era la primera vez que salían todos juntos, de hecho, eran grandes montañeros, que habían organizado bastantes escaladas. Esta era, para ellos, hasta el momento, la más importante. Marcharían hacia el monte Otorten, a través de un puerto de montaña, el mismo puerto que poco tiempo después llevaría para siempre el nombre del líder de esa pandilla. Disponían de 17 días para llegar hasta allí y volver a Vizhai, culminando con éxito, lo que ellos creían que sería una de las mejores experiencias de su vida. Yuri Krivonischenko (24 años),  Yuri Dorochenko (21 años), Igor Dyatlov (23 años), Rustem Slobodin (23 años), Zinaida Kolmogorova (22 años), Nicolas Thibeaux (24 años), Liudmila Dubinina (21 años),  Alexander Zolotarev (37 años. Guía), Alexander Kolevatov (25 años) y Yuri Yudin (24 años) estaban ansiosos por partir. Todos, menos Zolotarev, eran estudiantes de lo que hoy es la Universidad Técnica estatal de los Urales, además de grandes amigos, y todos habían salido varias veces de montaña juntos, tenían experiencia en rutas difíciles.
El 27 de enero salen, por fin de Vizhai, rumbo a Otorten. A las alturas del año en las que iban, la ruta que seguirían alcanzaba la categoría III, la de mayor dificultad, pero además de su experiencia, la precaución y buena cabeza de la que el grupo siempre había hecho gala, era una garantía de éxito en esta  larga travesía de alta montaña. Un ejemplo de esa buena cabeza vino al día siguiente, 28 de enero, cuando Yuri Yudin empezó a tener pequeñas molestias en la espalda y a sentirse enfermo. Consciente que si seguía con aquel cuadro físico, no sólo podría ralentizar la marcha y el ritmo de sus compañeros, sino que además, y debido a eso, podría poner en grave peligro la vida de sus amigos, ya que un pequeño imprevisto, en alta montaña, es vital, donde el tiempo cambiante, las tormentas, la nieve, han de tenerse muy a raya. No es la primera vez que un descuido de media hora acaba con la vida de toda una expedición.  Así que Yuri decidió dar la vuelta inmediatamente. Las fotos que se pueden encontrar en internet plasman ese momento. Abrazos, risas y gestos de  “vaya por dios!” marcan esa despedida. Yuri se despedía de sus compañeros, aceptando (a juzgar por las instantáneas)  el final de su aventura con humor y deportividad, pese al tiempo que llevaba preparándose y las ganas de ir con todos ellos. Lo que no sabía es, que en ese gesto, no estaba asegurando la supervivencia de la expedición, sino que se estaba salvando la vida a sí mismo.  Dyatlov y Yuri acordaron que los chicos estarían de vuelta en Vizhai el día 12 de febrero, y que inmediatamente mandarían un telegrama a la Universidad avisando de su vuelta. Se abrazaron. Se despidieron. Yuri emprendió la vuelta. Nunca volvería a ver a sus amigos.


Llegó el día 12. Y el 13. Y el 15. Dyatlov no enviaba noticias. El Instituto les dio un margen, ya que a veces, debido a algún contratiempo, las expediciones podían retrasarse. Por ejemplo, si hubiese una tormenta de nieve, y encontraran refugio, tendrían que esperar a que el mal tiempo pasase y asegurarse de que podían continuar, y eso, a veces, se podía convertir en unos días de retraso, o una desviación en la ruta de unos pocos kilómetros, podía retrasarla enormemente. Pero Yudin sabía que algo malo había pasado. Siempre habían ido juntos a todos lados, y Dyatlov era el líder de esas expediciones por su enorme capacidad de organización, no le quedaba ni un solo dato suelto, no había cambios de última hora, no había desviaciones en la ruta, no había espacio para la improvisación en la mente de su amigo. Lo tenía absolutamente todo atado, todo bajo control, incluso si el tiempo hubiese empeorado un poco, ordenaría dar la vuelta. O todo salía milimétricamente perfecto, o no arriesgaría a uno de los suyos ni a sí mismo. Zolotarev, el de más edad, y amigo de los chicos, era un guía experimentado en aquella zona, con el mismo carácter perfeccionista. Yuri esperaba día tras día, pero el telegrama no llegó. El 20 de febrero, el Instituto manda por fin un equipo de rescate. Recorren aquellos parajes, desesperadamente durante varios días, sin rastro de los jóvenes.  Los empiezan a rastrear por aire, y por fin, el 25 de febrero, un avión de las fuerzas militares  Rusas, divisa lo que cree sean restos de un campamento, en la ladera de la montaña Kholat Syakhl, que en idioma Mansi significa “Montaña de la Muerte” (Los Mansi es el pueblo indígena de aquellas latitudes, que a día de hoy, sobrevive a duras penas, conservando su esencia). La ladera donde se encuentran los restos, no formaba parte de ninguna de las maneras, de la ruta establecida por Dyatlov, no se sabe por qué, se desviaron hacia allí, y quizá al darse cuenta, decidieron parar allí mismo y establecer un campamento . El avión  dirige hasta allí a los equipos de rescate, que encuentran un espectáculo desolador, pero ni rastro de los montañeros. Unas huellas impresas en la nieve forman un caminito desde la tienda hasta un pequeño bosque a poca distancia de allí. Lo primero que les choca es que la tienda tiene unos cortes de forma horizontal al suelo, a la altura de los ojos, que la cremallera está cerrada, y que para salir cortaron la lona con un cuchillo, no abrieron la cremallera para nada. Además, las pertenencias y toda la ropa de abrigo de los chicos siguen allí, incluidas las botas. Siguen las huellas todo lo rápido que pueden, y justo a la entrada del bosque al lado del primer árbol, los miedos se transforman en realidad.


 Krivonischenko y Dorochenko yacen medio desnudos y descalzos a los pies del árbol, junto a los restos de una fogata que encendieron.
 Tras unos segundos de de sorpresa y horror, los rescatistas observan que las palmas de las manos de los chicos están destrozadas, y la piel y la carne que les falta en ellas está pegada a lo largo del tronco del árbol: habían intentado trepar desesperadamente. La posición de Dorochenko, que está boca arriba y con los brazos levantados, sugiere que fue arrastrado.  Tiene el tórax aplastado, como si hubiese llevado un enorme golpe o una caída.
Krivonischenko estaba descalzo, con muy poca ropa, y un fortísimo golpe en la cabeza, además de pequeños golpes y arañazos.
Tras unos momentos para recuperarse del hallazgo, el equipo de rescate siguió rastreando los alrededores y de nuevo encontraron algo terrible:
Igor Dyatlov yacía tirado a medio camino entre el bosque y el campamento. Con poca ropa y en calcetines, tenia numerosos golpes y arañazos. Murió intentando volver a la tienda.
A su lado Rusten Slobodin y Zinaida Kolmogorova yacían muertos también,  aparecían mas abrigados, pero descalzos también, Rusten sólo conservaba una bota. Estaban llenos de golpes y arañazos. Rusten tenía un golpe bastante importante en la cabeza.
No encontrarían al resto hasta dos meses más tarde.
Cuando empezó el deshielo, las labores de búsqueda se hicieron un poco más sencillas. Rastreaban incansablemente esa zona, aunque la esperanza de localizar supervivientes era prácticamente nula. El día 4 de mayo, en un pequeño barranco, que no llegaba a los 4 metros, y muy próximo al lugar donde aparecieron los primeros cuerpos, encuentran al resto de la expedición.
Thibeaux tenía un golpe en el cráneo que los propios forenses  no supieron determinar su origen. Lo que si tenían claro, es que era mortal de necesidad.
Zolotarev tenía la práctica totalidad de las costillas rotas, numerosos golpes……y le faltaban los ojos, al igual que a su compañero Kolevatov, que también tiene golpes y contusiones.
A la segunda mujer del grupo, Liudmila, además de golpes y arañazos, le falta la lengua y tiene aplastado la totalidad del pecho. Este aplastamiento y el de Zolotarev desconcierta a médicos e investigadores, ya que la fuerza ejercida no es posible que fuese hecha por un ser humano, la comparan a un tren, y lo más curioso es, que no existen marcas exteriores que revelen la destrucción interna de estos jóvenes. Lo único que pueden afirmar los forenses, es que las heridas fueron producidas por una “fuerza desconocida e irresistible”.¿ Que les pasó?
Las investigaciones en el campamento no hicieron más que añadir aún más misterio a la muerte de los montañeros. La tienda presentaba unos cortes, hechos desde dentro, y con un cuchillo, paralelos al suelo, y que les sirvieron para observar “algo” que les inquietaba, y que se encontraba en el exterior. Algo grave tenía que ser, ya que la lona de la tienda es lo único que les separaba del frio de la noche, la única barrera entre ellos y el exterior, y la rompieron.
En un momento determinado, el pánico llegó. Uno de ellos rajó la tienda de arriba abajo y echaron a correr hacia el bosque, medios desnudos y descalzos. Sea lo que fuese que les inquietó en la tienda, no debían tener sospecha de que les pudiese atacar, porque si hubiesen tenido el mas mínimo miedo, se hubiesen vestido, por si acaso.  Lo que fuera que les sorprendió, tuvo que ser rápido, y provenir de la entrada de la tienda, para hacerles cortar el extremo opuesto y huir tal cual estaban. ¿Qué vieron los chicos?
 Pero….si era tan terrible lo que vieron…¿Porqué se pararon a poco mas de 500 metros, a la entrada del bosque y encendieron una fogata? Había indicios que indicaban que estuvieron observando el campamento desde allí, que durante ese tiempo Krivonischenko y Dorochenko murieron de hipotermia, y que entonces, el grupo de Dyatlov intentó volver a la tienda, mientras que los otros compañeros, huyeron bosque a través, para acabar en el pequeño barranco. ¿Por qué volvía Dyatlov? ¿Por qué los otros no quisieron? ¿Qué o quién había en el campamento?
Las teorías son muchas y diversas:
Se llegó a decir que uno de los muchachos era agente doble en plena guerra fría, y que fue una operación militar. Pero….si así hubiese sido, los cuerpos hubiesen “desaparecido”, se hubiesen desecho de ellos, no los dejarían tal cual, y con tantos enigmas alrededor.
Se dice que pudo ser un caso Ovni. Unos montañeros, que hacían una ruta a 50 kilómetros del lugar esa misma noche, señalaron que habían visto extrañas luces en el lugar donde Dyatlov  estaba acampado, esa misma noche. Además, una sola de las prendas de los montañeros contenía pequeñas cantidades de radiactividad. Pero salvo el testimonio y la pequeña muestra, no hay más indicios que sostengan esa teoría.
El aplastamiento que sufrió Liudmila y Zolotarev carece por completo de explicación. El aplastamiento de la caja torácica con la total ausencia de golpes o hematomas que lo evidencien de manera superficial, desconcierta a los médicos, aunque se descarta por completo la avalancha: primero, porque las lesiones no corresponden. Segundo: por ausencia de avalancha en el campamento. La poca nieve que cubría suavemente parte de la lona de la tienda, es producto de lo que había nevado desde el 2 de febrero hasta el 25 que los encontraron. En las fotografías que pueden encontrarse sobre el hallazgo de la tienda, se observa que la cantidad de nieve es muy pequeña.
 La ausencia de los ojos de varios de los chicos, podría ser debido a la descomposición. Tras el deshielo, las partes blandas serían las primeras en desaparecer, aunque de los cuatro que encontraron los últimos, sólo les faltaban a dos.
Una de las cosas que menos explicación tiene, es la lengua de Liudmila. Estaba arrancada. Los Mansi tienen una explicación para aquel que les quiera escuchar.
Ellos fueron los primeros sospechosos de la desaparición y muerte de los montañeros, cosa absurda por otro lado, porque siendo el pueblo que vive en aquellas latitudes, caza en los bosques, vive en sus montañas, sería sumamente sencillo hacer desaparecer los restos de los chicos. No habría motivo para que los dejasen expuestos..  Pese a ser los primeros en quien se posó el ojo público, se demostró con creces que no sólo no habían tenido nada que ver, sino que incluso les habían advertido que no se adentrasen en aquellas inhóspitas tierras. El monte Otorten en su idioma significa “No vayas allí”, y justo allí era donde se dirigían haciendo caso omiso de la precaución de los Mansi. Pero es que este pueblo se había fijado en algo que ellos no sabían. Eran nueve personas. Y el paso de montaña que tendrían que atravesar está maldito para los grupos de nueve personas. La ladera hacia donde se desviaron y encontraron su muerte, a pocos kilómetros de Otorten, es llamada por los Mansi  Kholat Syakhl (Montaña de la Muerte), porque hace muchos, muchos años, un grupo de nueve cazadores Mansi fallecieron en extrañas circunstancias. Y no son los únicos. Años más tarde del incidente de Dyatlov, se estrelló un helicóptero con nueve ocupantes. Al parecer, estaban muertos antes de estrellarse.
Los Mansi achacan la muerte de la expedición Dyatlov al Hombre de las nieves. Creen ciegamente que han sido sus víctimas, porque además de desconocido aplastamiento de los dos amigos, a Liudmila le falta algo, que según los Mansi, al Hombre de las nieves le gusta especialmente: la lengua. No en vano cuentan historias de cómo en las épocas de nieve, encuentran ciervos muertos con las lenguas arrancadas.
Cada persona tendrá una teoría, lo cierto es, que sus últimos momentos debieron ser horrorosos. Sentir tal pavor como para romper una tienda y huir a temperaturas bajo cero apenas vestidos, descalzos, en la oscuridad de la noche, sin rumbo, en pánico…¿Qué vieron? Es algo que no dejo de preguntarme.
Yuri Yudin, fallecido en el 2013, tampoco pudo dejar de preguntarlo obsesivamente a lo largo de su vida. En una de las escasas entrevistas que ofreció a los medios de comunicación, dejó esta lapidaria frase:

“Si tuviera una única oportunidad de hacerle una sola pregunta a Dios, ésta sería….: ¿Qué pasó esa noche con mis amigos?”


Quizá, hoy, al fin lo sepa.

Yolanda Peón.

martes, 5 de abril de 2016

Cuando Cae La Noche comparte noche de investigación paranormal, en T.P.A. (San Antolín de Bedón, año 2013)

Medios, Noches y Eventos

En muchas ocasiones hemos intentado ser testigos de la veracidad de la aparición de la “dama de blanco”, en Llanes. Muchas noches desde el año 2006 en ese mismo lugar, noches de investigación paranormal cargadas de magia, romanticismo e intriga. El programa de “Cuando cae la Noche” de T.P.A. (televisión del Principado) ha querido compartir una de estas “guardias” en uno de los lugares más mágicos de Asturias y que además aparece en la obra de David Madrazo, “50 lugares mágicos de Asturias”. Año 2013. Les dejamos con el enlace al reportaje:

INVESTIGACIÓN PARANORMAL EN ASTURIAS, MONASTERIO DE SAN ANTOLÍN DE BEDÓN EN LLANES CON T.P.A. (TELEVISIÓN DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS)

http://href.li/?http://www.rtpa.es/video:Cuando%20cae%20la%20noche_551382062147.html



¿QUIÉRES SABER, VER Y ESCUCHAR MÁS SOBRE SAN ANTOLÍN DE BEDÓN? (ENLACES)
http://nochedemitos.blogspot.com.es/2015/01/album-san-antolin-de-bedon-fotos-y.html
http://nochedemitos.blogspot.com.es/2015/01/album-san-antolin-de-bedon-fotos-y.html




Artículo "El Monasterio del Purgatorio", Obona, Más Allá de la Ciencia nº264, Obona

Madrazo, David; artículo de la revista "Más allá de la ciencia", título "El Monasterio del Purgatorio", nº 264, año xxiii, Mc Ediciones.

Artículo centrado en el conjunto monástico histórico localizado en la población de Obona, en Asturias. Recopila entrevistas, leyendas, historia y un breve resumen de la arquitectura, así como extrañas experiencias paranormales desde hace décadas hasta el actual siglo XXI.



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